Medio siglo de conservar las raíces de México


Como uno de los legados históricos más grandes de México, Adolfo López Mateos inauguró el Museo Nacional de Antropología e Historia en la ciudad de México, con la confianza de que la grandeza indígena inspiraría los esfuerzos para realizar dignamente la historia de la patria

Por Perla Miranda/CIDAU Hemeroteca de EL UNIVERSAL

 

Corría el año de 1910 aún era incipiente la lucha revolucionaria cuando Justo Sierra durante el II Congreso Internacional de Americanistas realizado en la Ciudad de México, argumentaba la necesidad de comprender las riquezas arqueológicas que formaban parte del orgullo nacional y del nuevo mundo, en aquella reunión el maestro de América mencionó que para obtener el titulo de capital arqueológica del continente los gobiernos y el pueblo estaban obligados a custodiar celosamente el tesoro que los siglos habían legado.
Hace 50 años EL UNIVERSAL dio seguimiento al magno proyecto de construcción del Museo Nacional de Antropología, desde que fue anunciado por el entonces presidente Adolfo López Mateos. Fue el 20 de agosto de 1962 en el transcurso de la inauguración del XXXV Congreso Internacional de Americanistas ante la presencia de mil 300 antropólogos, historiadores, sociólogos, etnólogos y costumbristas de todo el mundo, que el licenciado Adolfo López Mateos advirtiera que convertiría a la Ciudad de México en la Capital Arqueológica del Continente Americano al construir en el Bosque de Chapultepec el edificio del Museo Nacional de Antropología y así poder cumplir lo dicho por el maestro Justo Sierra en 1910.

Entonces Jaime Torres Bodet, secretario de Educación, mostró a los delegados de dicho congreso los planos y maquetas del nuevo Museo Nacional de Antropología e Historia, aquel que resguardaría y conservaría la riqueza de una nación. El funcionario también presentó al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez como director general del proyecto y obra.

En un principio se dijo que el costo del museo sería de 40 millones de pesos, pero en total se erogaron más de 150.

Pedro Ramírez Vázquez tuvo que coordinarse con varios científicos y alrededor de cuarenta especialistas, para poder trasladar piezas arqueológicas desde varias regiones del país, entre ellas el monolito de Tláloc, dios azteca de la lluvia, que se ubicaba en una barranca aledaña al pueblo de Coatlinchán, en el Estado de México, la escultura pesaba 168 toneladas. En total se adquirieron 3 mil 500 piezas arqueológicas, la instalación museográfica cuenta con un desarrollo de 5 kilómetros de recorrido, además de un edificio de 4 mil metros de Antropología, servicios escolares y de restaurante.

Y así llegó el 18 de septiembre de 1964, el día en que el presidente Adolfo López Mateos inauguró el Museo Nacional de Antropología e Historia, “El México de hoy rinde homenaje al México indígena, en cuyo ejemplo reconoce características esenciales de su originalidad nacional“, así publicó EL UNIVERSAL fragmentos del discurso del ejecutivo federal.

Durante la ceremonia de inauguración Jaime Torres Bodet aseguró que “al evocar su pasado, México mide su presente” y mencionó que la necesidad de un museo de tales características, obedecía al requerimiento de presentar al espectador la obra del pasado en la soledad de su desnudez y de la importancia de comprender el sentido social de las obras que lo cautivarían.

Pedro Ramírez Vázquez orgulloso del Museo, aseguró al público que siempre se mantuvo el propósito de enaltecer a la provincia y de orientar hacia ella el interés del visitante extranjero o nacional, por lo que se había procurado mostrar en su mejor forma los más claros ejemplos de cada región del país.

Al hablar de las características de su obra maestra, dijo: “La sentimos orgullosamente nacional porque su continente y su contenido han sido elaborados por manos mexicanas“.
Aquella mañana del 18 de septiembre del 64 se abrieron las puertas del pasado con la esperanza de un mejor futuro, a cincuenta años de haber sido inaugurado, el Museo Nacional de Antropología e Historia sigue siendo admirado y es un referente cultural de la Ciudad de México para nacionales y extranjeros.

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Aspecto de la inauguración del museo

Épico traslado de Tlaloc

El 16 de abril de 1964 comenzó el traslado de la antigua deidad del agua, de Coatlinchán, municipio de Texcoco al Museo Nacional de Antropología e Historia.

A bordo de un transporte especialmente fabricado para el efector y con llantas capaces de resistir el peso de las 168 toneladas del gigantesco monolito realizó el trayecto bajo el cuidado de un ejército de antropólogos, mecánicos, ingenieros, electricistas y agentes de tránsito del Estado de México y del Distrito Federal. Los habitantes del poblado en el que yació durante varios siglos despidieron en silencio y con enojo la enorme escultura.

A cinco kilómetros por hora viajo el dios del agua, por la carretera de Texcoco, luego por la de puebla hasta incorporarse a la Avenida Ignacio Zaragoza, se detuvo al caer la noche en San Lázaro pero reemprendió su camino a la media noche hasta llegar al Museo Nacional de Antropología de Chapultepec aún en construcción.

Cuenta la leyenda que después de que el sol brilló sobre el Valle de Anáhuac durante todo el día, un fuerte aguacero cayó anegando las zonas bajas de la ciudad, sin embargo la lluvia no tocó al convoy en el que viajaba el dios Tláloc.

Pedro Ramírez Vázquez, creador de templos

Nació en la Ciudad de México, el 16 de abril de 1919 y falleció el 16 de abril de 2013 a los 94 años de edad.

Estudió arquitectura y desde 1942 se dedicó a dar clases de diseño y planificación urbana en la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Autónoma de México.

En 1974 fue nombrado como Rector General de la Universidad Autónoma Metropolitana y es él quien creó el emblema institucional de la casa de estudios.

Se considera el arquitecto y urbanista mexicano más productivo e influyente en la vida nacional del siglo XX. Fue presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos México 68. Se desempeñó como titular de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas.

Recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes; reconocimiento del Colegio de Arquitectos de México; la gran Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia; el Gran Premio de la XII Trienal de Milán por el proyecto de Escuela Rural Prefabricada; Medalla de Oro de la VIII Bienal de Sao Paulo; Premio Jean Tschumi de la Unión Internacional de Arquitectos.

Entre sus aficiones se encontraban el fútbol, su equipo predilecto, los Pumas de la UNAM.

Algunos de los proyectos más destacados de Ramírez Vázquez:

Estadio Azteca, Nueva Basílica de Guadalupe, Torre de Tlatelolco, Palacio Legislativo de San Lázaro, Torre Mexicana de Aviación, Facultad de Medicina de la UNAM, Museo Nacional de Antropología, Museo Arte Moderno, Museo del Templo Mayor, Museo Amparo, Pabellón de México en la exposición mundial de Bruselas, Pabellón de México en la exposición mundial de Seattle, Pabellón de México en la exposición mundial de Nueva York, Pabellón de México en la exposición mundial de Sevilla, Museo de las Culturas Negras de Senegal y la Casa Presidencial de Costa Rica

Datos curiosos
• El antiguo Museo de Antropología se hallaba en la calle de Moneda (ahora Museo Nacional de las Culturas) pero no cumplía con los requerimientos para la protección, investigación y difusión de colecciones arqueológicas y etnográficas.

*Pie de fotografía

Inauguración del MNAH por el presidente Adolfo López Mateos, acompañado de Torres Bodet, Alfonso Guzmán, Ernesto Uruchurtu y el Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.