Y se abrió espacio a la oposición


En los 80, se publicaban artículos de los luchadores sociales: Heberto Castillo, Rosario Ibarra y Manuel J. Clouthier

Por Jessica Vilchis Matías

La década de los 60 quedó marcada por el movimiento estudiantil del 68 distinguido con marchas, mantas, gritos y coros que proclamaban un programa educativo de calidad y otros derechos estudiantiles, ambiente que trató de disfrazarse con aparente calma y paz de cara a los Juegos Olímpicos de ese mismo año que se llevarían a cabo en nuestro país.

En protesta, y ante la represión existente en el gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, los estudiantes, padres de familia, obreros, campesinos, intelectuales y artesanos, se manifestaban en las calles exigiendo la liberación de presos políticos y la no represión. EL UNIVERSAL dio cuenta puntual a sus lectores de este capítulo histórico.

Ante la creciente agitación, conflictos sociales y movilizaciones, era difícil expresar libremente las opiniones. Fue entonces que en 1969, al iniciar su nueva etapa como director de LOS UNIVERSALES, el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz anunció que las páginas de este diario son espacios abiertos a la libre expresión, y con estas palabras se forjó un nuevo concepto periodístico: el pluralismo.

En pie de lucha por la opinión

Desde el Palacio Negro de Lecumberri, el ingeniero Heberto Castillo, quien fue apresado después de nueve meses de persecución y capturado en 1969, empezó a escribir sus artículos en este diario en 1972, carrera que sólo pudo truncar la muerte en 1997.

Fue dirigente de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, fundador del Partido Mexicano Socialista (PSM) y un inconforme de la represión de los luchadores sociales.

Tiempo después, luego de esta apertura, también inició sus colaboraciones la pluma de Rosario Ibarra de Piedra, otra prominente luchadora social, promotora y fundadora del Frente Nacional Contra la Represión (FNCR), candidata a la presidencia en 1982 y 1988 del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y Dirigente del Comité Eureka (o Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados de México).

Ibarra de Piedra comenzó su activismo social cuando el 18 de abril de 1975 desapareció su hijo Jesús Piedra Ibarra en Monterrey, estudiante de medicina y supuestamente parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre. En los hechos participaron policías estatales a cargo del entonces gobernador Carlos G. Solana y luego por agentes de la Dirección Federal y de Seguridad, y en el Distrito Federal: “Yo parí a mi hijo físicamente, pero políticamente fui parida por él”, expresa concisa a EL UNIVERSAL ante lo que consideró el segundo parto de su vida.

La activista lo buscó en Monterrey y luego en la Ciudad de México, lo único que encontró fue a varias madres y padres despojados de sus hijos, al igual que ella. Su esposo con esperanza le dijo a Rosario: cuando lo encuentres, llámame y solo di ‘Eureka’, lo encontramos (menciona en un documental titulado Rosario de Shula Erenberg).

La activista realizó huelgas de hambre, marchas y visitas a los diferentes sectores del gobierno mexicano e internacional, tales como a la Secretaria de Gobernación y la Organización de las Naciones Unidas.

Fue entre 1987 y 1988 que se dio el espacio en EL UNIVERSAL a los candidatos de cuatro partidos de seis, donde Rosario Ibarra, Heberto Castillo, Manuel J. Clouthier y Gumersindo Magaña, manifestaron sus ideales.

“Siempre luché por la vida y la libertad de cualquiera, no me importa quienes fueran” declara Ibarra en el documental al seguir manifestándose.

Otro candidato a quien se le dio espacio en el periódico en 1988 fue Manuel J. Clouthier del Rincón, conocido como Maquio, empresario y político mexicano del Partido Acción Nacional, anteriormente en 1984 para incorporarse al PAN; realizó un mitin en la plaza pública de Mérida, Yucatán. En 1988 encabezó manifestaciones masivas, junto con otros candidatos opositores al PRI, contra la caída del sistema en las elecciones realizadas en ese mismo año, donde resulto triunfante Carlos Salinas de Gortari.

“Voy a abrirle el boquete al sistema político”, decía Maquio durante su campaña en el 1988, así invitó a cada ciudadano a realizar una transformación individual y colectiva, comenta su hijo Manuel J. Clouthier Carrillo en un artículo del 80 natalicio de su padre.

Antes de morir dejó una carta a su familia en 1973 para “ser abierta si pasa algo”, esto sucedió en 1989, cuando falleció en un accidente automovilístico, en ella menciona que se deben seguir sus convicciones, además de “hacer una escuela de capacitación política para líderes y ciudadanos, con responsabilidad para contribuir a la formación de nuevos mexicanos que construyan el nuevo México”.

Esta visión la llevó acabo la esposa del ex candidato, Leticia María, quien materializó este ideal con La Casa del Maquio A.C.

“Ni un punto, ni una coma  se han modificado…”

A la comida anual de los colaborares del periódico el 28 de enero de 1988 acudieron: Rosario Ibarra del PRT, Heberto Castillo del PSM y Manuel J. Clouthier del PAN. En aquella ocasión habló la candidata Ibarra acerca de su colaboración en el diario: “ni un punto o una coma se han modificado… asimismo, pido al periódico que “no se raje, porque voy a seguir diciendo a través de sus páginas las cosas del México dolido y explotado”.

Por su parte, el candidato del PSM, Heberto Castillo, declaró ser periodista “porque en este país hace falta que los marginados puedan expresarse, (mediante sus colaboraciones) me convierto en su voz leal y fiel”. Por último, Manuel Clouthier se congratuló por haber participado en esa mesa plural.

A sus 99 años, las planas de este diario siguen ofreciendo un espacio a variados columnistas y articulistas, quienes expresan libremente sus opiniones y críticas conforme a sus ideales.