“¡Yo soy la Divina Garza!”


  • Fue invitada a hacer cine mientras veía escaparates
  • El Peñón de las ánimas, su primera película
  • Cambió Hollywood por el cine europeo

Por: Juan Carlos Peña Romo y Luisa García/ Clínica de Periodismo

Conocida como la más grande diva de la época del cine de Oro en México, famosa por sus extravagancias, por sus gustos refinados, su actitud mandona y extrovertida, pero siempre con clase, María Félix es un ícono del cine y de la mujer mexicana que marcó tendencia, como la dama independiente en una época donde el esquema femenino en México era completamente diferente.

María de los Ángeles Félix Güereña nació en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914, este 2014 se cumplieron 100 años de su natalicio y su carrera cinematográfica también fue registrada en las carteleras publicadas en El Gran Diario de México. Fue hija de Bernardo Félix Flores y Josefina Güereña Rosas. Tuvo once hermanos: Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, María Mercedes, Fernando, Victoria Eugenia, Ricardo, Benjamín y Ana María del Sacramento.

Desde niña, María Félix desarrolló su carácter temperamental y enérgico, propio de su personalidad tan original, pues como lo plasma en su libro Todas mis guerras nunca obedeció a su padre, a quien calificaba como estricto, severo y cruel; sin embargo, su madre siempre la disciplinaba para evitar cualquier problema.

“No hay otro perfume mejor que el del incesto” fue una frase de Octavio Paz que utilizó María para describir el gran amor hacia su hermano Pablo, pues durante su infancia llevaba una estrecha relación con él, a tal punto que su madre los separó al pensar que pudieran llegar a tener una relación incestuosa y envió a Pablo a una escuela militar.

Tiempo después se mudaron a Guadalajara, Jalisco, donde María aceptó casarse con Enrique Álvarez A. Latorre en 1931, pues vio de ello la oportunidad de ser libre y separarse del yugo familiar, pero su matrimonio fracasó y tras su divorcio, volvió con su familia donde fue objeto de burlas por su condición de divorciada, por lo que decide irse a la Ciudad de México con su hijo Enrique.

Ya en la capital, cuando miraba escaparates entre las calles de Palma y Francisco I. Madero, el director Fernando Palacios la vio y le preguntó si le gustaría hacer cine. La respuesta fue contundente: “¿quién le dijo que yo quiero entrar en el cine? si me da la gana, lo haré; pero cuando yo quiera, y será por la puerta grande.”

Así que después de un arduo trabajo de convencimiento, María hizo su primera aparición en el Baile Blanco y Negro del Country Club de la Ciudad de México al lado de Esther Fernández, Lupe Vélez, y Andrea Palma. Conoció Hollywood donde conoció a Cecil B. DeMille, quien le ofreció lanzarla al estrellato pero a la sonorense no le interesó, prefirió comenzar su carrera en su país. Más tarde y gracias a Palacios, le ofrecieron el papel estelar femenino en la película El peñón de las ánimas, de Miguel Zacarías filmada en 1943.

Ese mismo año, filmó Doña Bárbara, película basada en la novela homónima del venezolano Rómulo Gallegos y que le daría el sobrenombre de “La Doña”. Para la película, ya estaba contratada Isabela Corona, pero cuando Gallegos vio por primera vez a María en una comida en el restaurante Chapultepec, exclamó: ¡Aquí está mi Doña Bárbara!

En 1943 conoce, gracias a Tito Novaro, al trovador Agustín Lara, con quien aseguró desde muy joven casarse con él, pues lo admiraba y todas las tardes lo escuchaba por la XEW. Al tener el agrado de conocerlo, ya realizada como actriz, se propuso a conquistarlo, logrando su objetivo y contrayendo nupcias con el Flaco de Oro el 24 de diciembre de 1945. Con el paso del tiempo la relación se deterioraba concluyendo con el divorcio en el año de 1948.

Con el actor Emilio “El Indio” Fernández, María realizaría las tres películas que la consagraron a nivel internacional: Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948).

Cuando alcanzó fama, María tuvo propuestas en España, donde realizó tres importantes películas: Mare Nostrum (1948), Una mujer cualquiera (1950) y La noche del sábado (1950), de Rafael Gil. De España pasó a Italia, para filmar Incantessimo Trágico (1951) y Mesalina (1951), de Carmine Gallone, en su momento, la cinta más cara del cine italiano.

Después de sus largos viajes y proyectos en el extranjero María regresó a México para ser conquistada por Jorge Negrete, con quien siempre tuvo altercados. El romanticismo de El Charro cantor fue lo que la conquistó y contrajo nupcias el 18 de octubre de 1952. El matrimonio duró poco tiempo tras la muerte de Jorge Negrete el 6 de diciembre de 1956.

En 1955 y ya convertida en una figura mítica del cine, se dio el lujo de elegir las cintas en las que quería participar. En este periodo de su carrera realizó cintas de tinte revolucionario, comenzando con La Escondida de1955.

La telenovela histórica mexicana La Constitución (1970), dirigida por Ernesto Alonso, sería su último trabajo profesional como actriz. A partir de entonces, María se retiró de la vida pública para dedicarse a una de sus grandes pasiones: los caballos.

De ahí en adelante contadas y polémicas fueron sus apariciones en entrevistas televisivas. El 8 de abril de 2002, María Félix falleció en su casa de la calle Hegel 610, en Polanco, construida por Berger en 1956, aunque compartida en sus últimos años con el pintor galo Antoine Tzapoff.

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La doña junto al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en la presentación de su libro homónimo.

Datos curiosos de la Doña

  • La casa Hermès de París dedicó una doble página a La Doña en un libro que publicó en 1995.
  • Contaba con una cuadra de caballos de las más importantes, en Chantilly, Francia, que Alex Berger, una de sus últimas parejas, puso a su nombre con un total de 87 caballos, a los que María Félix les puso a todos, nombres mexicanos, algunos poco usuales.
  • De María Félix, Octavio Paz señalaría: “como mujer y para esculpir su figura de diva, inspirar a artistas y marcar lo que se conoció como la época dorada del cine mexicano, María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma… la gran creación de María Félix es ella misma”.
  • En su adolescencia fue pintada por José Clemente Orozco, quien según María, la pinto como una “calavera maquillada”. Conoció a Diego Rivera durante la filmación de la cinta Río Escondido, quien estuvo perdidamente enamorado de ella, aunque sin esperanzas. María aceptó posar para él a pesar de que su pintura, como la de Frida Kahlo, nunca fueron de su agrado. En esa ocasión la Félix dijo a un medio de comunicación: “nunca me ha gustado la pintura de Rivera, y no es una crítica que haga a sus espaldas, se lo decía a él mismo, yo quería que me pintara de Tehuana, pero dijo que era muy vulgar, entonces me pinto como él quería desnuda, porque estaba enamorado de mi, esa pintura la quería para una exposición en Bellas Artes y me dijo de todos los nombres, me insultó hasta año y medio después me volvió hablar… yo le quite lo desnudo pidiéndole a un albañil que lo tapara de blanco, y así está, ahora está mejor” .
  • Fue la inspiración del trovador Agustín Lara quien le compuso la canción “María Bonita”, así como de otros músicos que realizaron composiciones para ella como Cuco Sánchez, Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez. La canción “Ella” de José Alfredo está inspirada en el rechazo que le hizo al compositor.
  • Jamás participó en Hollywood. Su argumento fue: “Me hubiera gustado llegar a Hollywood, cómo no, pero nada me ofrecieron de importante, sólo de cheyenna y con el éxito importante que yo tenía en mi país, para ir a hacer de cheyenna a Hollywood y a comenzar a aprender otro idioma, no me parecía muy interesante… las indias las hago en mi país, en el extranjero sólo encarno a reinas” dijo.
  • Su boda con Jorge Negrete en 1952, marcó la historia de la televisión en México, ya que fue la primera transmitida por la XEW en el canal 2 de Televisión. Fue conocida como “La boda del siglo”. En una entrevista pasados los años, y ya muerto Jorge Negrete, ella se refirió así de su esposo: “Jorge Negrete era bueno, demasiado, a veces como un niño, muy enamorado, su defecto. Me casé, porque me conmovió que estuviera muy enamorado, no tuve tiempo de aburrirme porque se murió”.

 Frases célebres de La Doña

A lo largo de su vida María Félix siempre dio de qué hablar, causando  polémica por su personalidad ególatra y altanera, demostrándolo en sus frases siempre pertinentes para cada ocasión, aquí algunas de ellas extraídas de una entrevista con el periodista Jacobo Zabludovsky:

*  “Yo no creo que tengo corazón de mujer, esta cosa frágil, yo creo que tengo esta mentalidad varonil, el haber educado a un hijo sin padre, el asumir mis responsabilidades, no es lo mismo una mujer así, que todas las mujeres”.

*  “A mí no me costó trabajo nada, a mí se me dio todo en bandeja de plata, trabaje muy duro aprendiendo, yo nunca luche por el éxito”.

*  “Enamorarse es algo muy severo, enamorarse es un estado de gracia y a mí me han querido mucho más de lo que yo he querido, y muy aburrido a veces que te quieran tanto”.

* “La alhaja embellece mucho a la mujer, son alhajas especiales las mías, yo no creo que mis alhajas sean las más caras del mundo, pero si son las más fabulosas”.

* “A Agustín Lara yo lo veo como una rara especie, no se puede comparar con otros, tenía todo sin tener nada, tenía un encanto, tenía una atracción, tenía una inteligencia, era divertido, era maldoso”.

* De Alex Berger, una de sus últimas parejas, comentó: “Divino, fabuloso, importante, rico, billete, Alex Berger, todo”.

 

* Fotografía principal

La Corona Negra, película basada en la frase de Jean Cocteau  “La corono negra, es aquella que, formada por buitres, acompaña a los muertos…”